Experiencias míticas

Sabonis, el Torneo de Navidad y un tablero hecho añicos

Suelo contar que mi primer recuerdo baloncestístico consciente es el de un gigante rubio destrozando un tablero al colgarse del aro. Seguramente no fuera ese el primer partido de baloncesto que vi en mi vida, pero la imagen era tan poderosa e impactante que se quedó instalada en mi cabeza para siempre. Sucedió una tarde de diciembre de 1984, en el pabellón de la Ciudad deportiva del Real Madrid, en la disputa del partido final del Torneo de Navidad que cada año organizaba el club madridista. Yo lo vi por la tele, imagino que cómodamente sentado en mi sillón, con los ojos como platos. El nombre de aquel jugador que destrozó el aro, desconocido entonces para mí, era Arvydas Sabonis.

Un gigante llamado Sabonis

Cuando ocurrió aquello el jovencito Arvydas tenía 20 años recién cumplidos y era una de las estrellas emergentes del baloncesto europeo. Un año antes se había dado a conocer al mundo en el Eurobasket de Nantes. Allí había sido una de los jugadores más destacados, pese a que su selección no pudo pasar del tercer puesto, cayendo en semifinales ante la España de Díaz Miguel. En 1982 ya había disputado el Mundial de Cali, pero su contribución, con 17 años, no había pasado de anecdótica.

Aquel verano de 1984, Sabonis se quedó sin competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles debido al boicot soviético, pero deslumbró en el Preolímpico, en el que la URSS sí participó. Era insólito ver a un jugador con la altura de Tachenko capaz de correr el contraataque y moverse como un alero. En el baloncesto europeo de principios de los ochenta era impensable que un hombre de 2,20 mostrara esa velocidad y agilidad.

El tablero hecho trizas

Durante aquellos años, la selección de la Unión Soviética era participante habitual en el Torneo de Navidad. En 1983 ya había salido victoriosa, con un equipo donde, además de Sabonis, estaban Valters, Iovaisha, Homicius o Belostenny. En la Navidad de 1984, el equipo era prácticamente el mismo, con la incorporación de Tkachenko.

El torneo consistía en un cuadrangular donde se enfrentaban todos contra todos en tres días consecutivos (24, 25 y 26 de diciembre). Además del Real Madrid y la URSS, participaron aquel año la selección de Yugoslavia y el Cheiw All Star, un combinado de jugadores estadounidenses. Dado que tanto madridistas como soviéticos habían vencido a balcánicos y americanos, el último partido del torneo adquiría caracter de final.

La primera jugada del partido fue un triple de Valters. La segunda, un tapón de Sabonis a Wayne Robinson. A pesar de todo, el Madrid aguantó bastante bien y el primer tiempo resultó igualado. Al comienzo de la segunda mitad (entonces no existían cuartos, sino dos partes de 20 minutos), los soviéticos forzaron la máquina y empezaron a despegarse en el marcador. Cuando quedaban poco más de 2 minutos para el final, la URSS vencía por 78-90. Fue entonces cuando Sabonis le ganó la posición a Fernando Romay. Iovaisha vio el movimiento de desmarque de su compañero y le pasó la bola. Sabonis encaró la canasta y machacó el balón en el aro blanco, con la única oposición de Alfonso Del Corral, que bastante tuvo con salir indemne del trance,. La jugada tuvo dos consecuencias. La primera, dos nuevos puntos para los soviéticos; la segunda, un tablero roto en mil pedazos.

El cristal quedó resquebrajado, pero no se llegó a desprender, de modo que hubo que echarlo abajo por el precario método de lanzarle balonazos, mientras el público coreaba a modo de guasa “¡que lo pague, que lo pague!”. Dado el escaso tiempo de partido que restaba y que el mismo estaba prácticamente decidido, los árbitros decretaron el final, proclamándose la selección soviética campeona del torneo por segundo año consecutivo.

Apogeo y declive del Torneo de Navidad

Para los que crecimos en los años ochenta, el Torneo de Navidad era algo tan típico de estas fechas como el turrón o los villancicos. Sentarse frente a la tele durante las tardes navideñas para ver al Madrid enfrentarse a la Unión Soviética, Yugoslavia, el Maccabi, la Yugoplastica de Split o algún combinado norteamericano de formidables atletas (la NBA entonces aún era algo lejano) era todo un ritual. Porque, aunque se tratara de un torneo amistoso, aquello era una cosa muy seria.

Durante los años 90, el torneo fue decayendo lentamente. Cada vez era más difícil hacer hueco en las apretadas agendas de los equipos y la participación se fue resintiendo. El interés de público y medios, también. Ya en el siglo XXI, el torneo pasó a jugarse a partido único, con invitados como el Ulker de Estambul o el Sao Paulo brasileño. En la Navidad de 2006 se disputó la última edición, con el Madrid como último campeón al vencer al Lietuvos Rytas. Un par de años había dejado el baloncesto activo Arvydas Sabonis, más de dos décadas después de romper aquel tablero. Atrás quedaban lesiones, cientos de partidos internacionales con la URSS y Lituania, su paso por la ACB, su tardía pero productiva carrera en la NBA y el regreso a Kaunas para poner el definitivo broche a su carrera. Ignoro si volvió a romper un tablero durante el resto de su carrera. Probablemente alguno caería.

Fotos | Blog oregonlive

Comentarios

  1. Comentario by felipe - diciembre 30, 2012 11:34 am

    Siempre he pensado que Sabonis hibiera estado al nivel de Chamberlain, Russell, Jabbar y O’neal si no se hubiera lesionado tan gravemente. Nunca mas recupero la velocidad y sobre todo la capacidad de salto que tenia, solo equiparable a la de Sampson para un jugador de esta altura. No creo que O’neal le hubiera castigado fisicamente de haberlo pillado sano y con 10 años menos. Por otra parte, desde la perspectiva que tenemos hoy en dia, me parece increible que el madrid pudiera traer a estas selecciones a jugar amistosos…

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